Sin categorizar

 

Te escribo mientras todo la familia duerme tranquila, todo está en calma.

Tenía pensado enviarte una noticia que titulé: ¿Para qué sirve un colegio de enfermería en cada comunidad? Pero después de lo que ocurrió ayer he pensado en contarte esto totalmente diferente. La idea de compartirlo contigo ya me ayuda de manera terapéutica y si has vivido una situación parecida igual te sientas identificada.

Ayer tuve un turno muy duro en el hospital.

Cuidé de una mujer con un embarazo a término, ella había tenido una niña hace 4 años por parto vaginal, había sufrido cáncer de tiroides hacia 10 años todo normal y controlado con su tratamiento de por vida. En esta ocasión se pone de parto espontáneo, va a la unidad obstétrica, después de varias horas se decide administrar bajas dosis de oxitocina para aumentar las contracciones, poco después; monitor patológico, compromiso fetal = cesárea de emergencia.

En el nacimiento del niño piel con piel durante la cesárea, pero la matrona compañera nota algo abnormal, llama al pediatra y se llevan al bebé para valorar con mas detenimiento a la unidad de neonatos. Mientras tanto la cesárea tarda también mas de lo normal, todo muy raro; el equipo llama a otro colega ya que han encontrado masas extrañas de gran tamaño en el abdomen.
Resultado: Bebé con Síndrome Down no diagnosticado durante el embarazo, madre con tumores malignos en abdomen, ambos pulmones e hígado.

Tragedia.

El padre se desmalla en el pasillo cuando va a visitar al bebé de una unidad a otra, los compañeros con una energía de tristeza inmensa, la madre…
Dentro de las señoras que tengo que atender, me asignan además el cuidado de esta mujer. Me reúno con mi auxiliar, la estudiante y juntas las tres hablamos sobre cómo vamos a afrontar el día. Tenemos un plan y cada una sabe lo que hay que hacer a la vez que trabajamos en equipo.
Llamo a su puerta, me presento. Soy amable, cercana y profesional. Repasamos juntas su plan de cuidados para el día, decidimos juntas, le recomiendo, escucho sus respuestas a cómo se encuentra físicamente. Con mucha atención a cómo está emocionalmente. Es imposible que yo pueda comprenderla, pero sí ser compasiva y hacer lo que está en mi mano para que se encuentre lo mejor posible durante su estancia en el hospital.

El marido ha entrado en shock y no va a venir a visitar a la mamá ni al bebé. Su familia vive lejos y no les han dado aún ningún detalle, ella quiere privacidad y ninguna visita familiar por el momento.
Está sola. Con nuestras entradas y salidas de su cuarto; matrona, obstetra, oncólogo, departamento psicológico…

No puedo ponerme en su lugar. Pero tuve dos cánceres diferentes en el cuello del cervix diagnosticados en el 2013 y me aterra la idea de que pueda volver a ocurrir. Sentir la muerte cerca y no ver crecer a tus hijas, la preocupación dolorosa de tu familia…

Termina mi turno y me voy a casa. Lo hablo con mi chico que me escucha.

Gracias Eduardo.

Por la noche mi querida amiga Sue Matton @themercerie me ha invitado a un evento con nuestro grupo mensual de ganchillo. El evento reúne a mujeres de mas de 40 años, que son empresarias y que tratan de romper estereotipos. Es un espacio de cuidado hay talleres de masaje, pilates, meditación, cuidado en la menopausia, estilistas, maquilladoras, peluqueros, yoga, DJ,etc…estoy feliz de estar aquí y me presentan a mujeres con 60, 70 años que encuentro estilosas, atractivas, sexis y genuinas. De todas las razas y colores algunas negras, asiáticas, británicas, multiculturalidad típica de UK. En fin, que me maquillan y me sacan fotos y me dan un masaje en los pies y ahí empieza todo.
Me toca los pies con cuidado usando un delicioso aceite, y se abre la caja de pandora. De repente cierro los ojos y me pongo a llorar como una magdalena. A llorar por el día que he tenido tan duro emocionalmente y que he sostenido no sé como. Lloro y lloro sin parar, lloro en silencio y el maquillaje se va a la mierda y la masajista conectada me acompaña también en silencio. Suelto libero y dejo ir. Termina el masaje les cuento a mis amigas lo que me ocurre, me abrazan, nos tomamos un Proseco y sigo con el evento. A disfrutar.Querida compañera es contigo con la que quiero compartir todo esto. Puede que te ocurra como a mí, que trabajas en un hospital de referencia, un hospital donde hay muchos partos atiendes muchas mujeres diferentes con casos extremos como este de ayer. ¿Cómo nos cuidamos entre nosotras? ¿Que herramientas usamos? el famoso “Cuidado del Cuidador”. Aquí tienes algunas ideas que puedes hacer para cuidarte cuando te enfrentas a situaciones difíciles.Pero el fin de este mensaje es el siguiente: Por favor matrona apoyémonos las unas a las otras. A veces un abrazo sostenido es suficiente,  cuidémonos cuando:
  • Ha tenido un turno duro.
  • Es nueva y se siente perdida
  • Se enfrenta con evidencia científica a otros profesionales
  • Cuando quiere respetar los deseos de la mujer por encima del protocolo
  • Cuando se ha formado en otro país y está adaptándose a un nuevo modelo
  • Cuando sabes que la están acosando
  • Apoya a tu compañera cuando se ha equivocado y reconoce que  causado un trauma a la mujer o al bebé
Apoyémonos entre nosotras, comadronas, matronas midwives. Porque nuestra salud física y emocional se resiente. Nadie va a venir a empoderarnos ni a sacarnos las castañas del fuego.  Ninguna de nosotras va trabajar queriendo hacer daño, maltratar o abusar a nadie.
Apoyémonos cuando ocurre un parto traumático para la mujer, porque también lo es para la matrona que la cuida.
Cuidando a las mujeres, ¡nosotras también somos mujeres!
Apoyémonos entre nosotras, comadronas, matronas, midwives.

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