by helena

Íleo paralítico y parto por cesárea; ¿Realidad o ciencia ficción?

En Inglaterra las mujeres aún no teniendo una indicación médica indicada pueden solicitar un parto por cesárea dentro del sistema nacional público (NICE 2019; RCOG 2015).

Esto puede resultar muy chocante sino se está acostumbrado a obedecer los deseos de las mujeres sobre sus cuerpos. Ellas pueden justificar haber tenido un parto traumático anterior, abusos sexuales, daños en el periné o cualquier causa por la que no desean un parto vaginal. Se les explica y analiza detenidamente los pros y los contras en varias consultas con el equipo multidisciplinar, se escucha sus demandas cuidadosamente. En la mayor parte de los casos comprenden los riesgos y cambian de opinión, he de decir que en otros muchos la cesárea se lleva a cabo según su plan de parto.

Ayer mismo cuidé a una mujer (que llamaré de manera ficticia Maria) durante su posparto. La compañera que me da el cambio, me dice que María había solicitado un parto por cesárea para el nacimiento de sus mellizos y que era una fisioterapeuta del hospital. Leo bien su historia, me presento a ella y a su pareja, les noto lejanos y con pocas ganas de vincularse conmigo (otra matrona más…pensarán y yo les entiendo perfectamente) les veo distantes entre ellos. Intento no juzgar y actúo profesionalmente.
María se había levantado solo una vez desde su operación hacía justo 24 horas. Se quejaba de nauseas y mareos (signos vitales normales=MEOWS 0 y le han administrado un antiemético), decía sentirse “seca” (estaba bebiendo, pero había vomitado dos veces por la noche), estaba cansada y molesta. En un primer lugar todo parecen síntomas normales después de una cesárea. El coctel de analgesia, la extrañeza de levantarse por primera vez “sin tripa pero con una buen corte”, el dolor que no es agudo, pero tolerable y constante…todo parece normal.

No puedo obligarle a que se levante de la cama quiero olvidar que es una fisioterapeuta, que habrá leído y se habrá informado sobre el posparto después de una cesárea y le trato como lo que es; una puérpera dolorida y agotada con dos bebitos a los que cuidar.
Su barriga está hinchada, puede ser normal ya que no se ha movido y puede tener gases acumulados, la orina no es demasiada cantidad y conozco los fluidos intravenosos que ha tenido y el agua que ha bebido; también es verdad que ha vomitado dos veces. Le pido permiso para palpar su útero y me dice que no. Está dolorida y molesta a pesar del paracetamol intravenoso y de la morfina; que por otro lado no es la medicación ideal para el intestino. Todo parece de lo más normal.

Resumo así la historia de María:

SITUACION: Cesárea por elección. Posparto de 24 horas.
HISTORIA: No alergias, Embarazo sano, cesárea sin complicaciones, analgesia administrada según prescripción
VALORACIÓN: Mínima orina, constantes normales, hemoglobina a la espera de resultados. No palpación abdominal debido a falta de consentimiento informado.
RECOMENDACIÓN: Cuidados del posparto, analgesia continua, sugerir movilización, monitorizar fluidos, ¿lactancia?, derivar si es necesario.

Quizá atendiste a la webinar que titulé: “Por qué mueren las mujeres”, al final de la preparación del análisis de MBRRACE (2017) quedan bien claros varios asuntos:
La mortalidad materna ha aumentado en las situaciones en las que el profesional de salud NO HACE CASO de lo que la mujer dice, considerando que es una blanda o quejica.
HAY COMPLICACIONES QUE NO SE VEN como por ejemplo sangrados ocultos que solo “dan la cara” cuando ya es demasiado tarde.
En la mayoría de los casos se DERIVÓ TARDE a otro profesional, el retraso ha provocado un fatal desenlace.
María no se levanta ni se mueve y está ausente. En mis primeros 15 minutos en la habitación siento que algo no va bien. No conecta con sus bebés y me confirma que ha abandonado la idea de extraerse leche o dar de mamar. No quiere saber nada del tema por ahora, que se ocupe él. No me extraña…lo principal es ella que se recupere bien y tenga fuerzas suficientes.
Hablo con el médico, me dice que “todo es normal”, yo le digo que no me lo parece, que por favor vaya a verla Y HABLE CON ELLA en vez de leer su historia y que entonces decida. El médico está super ocupado y lo entiendo, pero María es la señora que está hoy a mi cuidado y voy a hacer todo lo posible para que la vea cuanto antes, “Si no puedes verla y valorar su estado no hay problema, llamo a tu adjunto a ver si el está disponible” le digo con firmeza, me mira con mala cara (me importa una m*) y camina directamente a la habitación.

Sale y me dice que ha decidido llamar al especialista de cirugía para que venga a verla. Abdomen distendido + dolor = ¿sangrado? ¿gases? ¿vejiga llena? ¿Íleo paralítico?
Hablamos del nuevo plan de cuidados de María: RX abdominal, sonda nasográstrica, analítica completa, constantes cada 30 minutos, aumentar los fluidos intravenosos (balance electrolítico), analgesia pautada (control del dolor). No hay movimientos peristálticos.
El obstetra que realizó la cesárea está ocupado pero también le he avisado, me llama y pide que traslade a María a la Unidad de Partos dónde tendrá una atención one to one (individualizada) con una matrona a su cuidado. Mi turno acaba ya que estoy solo de mañana. Me despido de María de su pareja y de los bebés. Estoy tranquila.
Hoy por la mañana llamo a la unidad preguntando por ella a una compañera y me dice que: Ileo paralítico confirmado por Rx, manejo expectante, posibilidad de entrar de nuevo a quirófano. Zas, ¡Lo sabía!

Imagen: https://lavozdelmuro.com

REFLEXION PROFESIONAL

Laia Casadevall y su post «Abuso de cesáreas» me han inspirado a contar la experiencia en mi turno de ayer.
Las respuestas interesantísimas de las mujeres a su pregunta «¿Crees que la cesárea fue necesaria?» me da mucho que pensar.
Y me pregunto: «¿Los casos con complicaciones después de la cesárea me tocan solo a mi o hay ahí fuera mas matronas que han vivido esta experiencia?»

Soy matrona y es mi deber saber que el nacimiento por cesárea es una de las operaciones más comunes en Reino Unido y que la incidencia está aumentando (NHS, 2015).


La mayoría de las mujeres recuperan la función intestinal entre las 24 o 72 horas después de la cesárea.  Pero puede demorarse, y el retraso puede ocurrir por la falta de peristaltismo, una complicación que ocurre cuando hay un manejo excesivo de los intestinos durante la cirugía abdomino-pélvica. “Postoperative ileus” o íleo paralítico es una  complicación de la cesárea y ocurre un 12% lo que está considerada “común”. Los profesionales que cuidan en el posparto tienen que conocer los signos y síntomas de los problemas intestinales después de una cesárea y saber que pueden empeorar llevando a una obstrucción aguda del colón, perforación cecal y Sindrome de Ogilve entre otros diagnósticos (Field & Haloob, 2016).

La mujer que acepta o solicita una cesárea sin indicación médica justificada tiene que conocer y asumir todos los riesgos. Los profesionales de salud no debemos seleccionar la información que damos, por el contrario hay que ofrecer todos los datos para que la mujer elija y tome una decisión informada bajo evidencia y últimos estudios.

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Con cariño y admiración,

Helena Eyimi