Sin categorizar

Lo dice la evidencia; No puedes ser un matrón profesional y compasivo con la mujer y a la vez un bicho malo con tu compañera.

El bullying en el colegio es bien reconocido pero ¿y el bullying en el hospital dónde trabajas? ¿has sido testigo de situaciones de abuso entre compañeros?.

Quizá hayas sufrido en tus propias carnes esta experiencia o puede que seas uno de esos matrones o matronas profesoras que hacen la vida imposible a sus estudiantes durante la práctica clínica, que maltratas a otros compañeros en el trabajo, les haces el vacío, buscas aliados para ir en contra de alguien con quién trabajas, lo que podríamos describir como “un mal bicho”. Esto ocurre indistintamente de si eres víctima o acosador hombre o mujer y ya está descrito que el bullying en la matronería es a menudo intencional, recurrente, persistente, ofensivo, malicioso que utiliza el abuso de poder en contra de la víctima que tiene dificultades para defenderse (Gillén et al. 2008).

Igual no eres consciente de tus actos, pero a la matrona víctima le afecta emocionalmente e impacta gravemente en su vida familiar, creándole una ansiedad que a veces merma su propia confianza como profesional y autoestima personal (Crowther et al. 2019). En España parece ser que la forma más cruel de esta intimidación sucede en lugares pequeños, hospitales en capitales de provincia dónde todos nos conocemos. No se habla de abuso físico sino emocional, se realiza una táctica de desprestigio sin compasión en la que participan los compañeros más débiles que quieren ser aceptados y agradar al cabeza del grupo.

La humillación pública entre compañeros en las empresas u organizaciones como los hospitales no es nada nuevo, Rivera (1992) y sus colegas hace años reconocieron como se crean diferentes sentimientos cuando las personas viven o trabajan juntas. El clima de un lugar es a menudo marcado por personas tóxicas que arrastran a otras más débiles e inseguras a seguirles. Esto también sucede en los hospitales, pero la diferencia es que en los hospitales el servicio o el producto que se ofrece debería estar basado en la profesionalidad y en la compasión, por lo tanto son el equipo profesional sanitario los encargados de entregar estos cuidados profesionales y compasivos (NMC 2018).

La compasión es básica en los cuidados de salud y por lo tanto en la matronería, es necesaria para la mujer y su familia pero además lo es entre el equipo multidisciplinar. Las organizaciones que regulan los estándares deben dejarlo claro, en Reino Unido por ejemplo, la compasión está reflejada con importancia en la constitución del sistema nacional de salud del NHS (DoH, 2015:2). La catedrática Marianna Fotaki (2004) una investigadora en bioética sobre la compasión en los servicios de salud públicos declara que la compasión está descrita no solo al reconocer las emociones de otras personas, sino al querer aliviar las circunstancias de aquel que lo está pasando mal y puede demostrarse con pequeños gestos cotidianos como la escucha activa o el tacto (Sinclair et al. 2017). Los profesionales que trabajamos en el tema del nacimiento, debemos basar nuestras relaciones con compañeros en experiencias positivas para estar acorde con el momento íntimo del parto (Downe et al. 2018).

Los siguientes testimonios provienen de matronas que han asistido a mis formaciones, otras me escriben o me llaman para contármelo. Imagino que esto no ocurre siempre ni en todos los lugares, personalmente nunca he trabajado en España como matrona, pero estas situaciones son reales y una evidencia clara. Les suceden muchos de los que quieren hacer las cosas bien, independientemente de la edad y lugar dónde se hayan realizado los estudios de matronas. Las y los abusadores siempre encuentran excusas para su mal comportamiento en la matronería, aquí algunos ejemplos que te pueden resultar familiares.

“Yo no tengo nada contra ti personalmente, pero es que has estudiado en otro país que es peor que España y no tienes ni idea”.

“ Uy, pero si me caes fenomenal! pero claro te has formado en otro país mejor que España y vienes aquí a decirnos lo que tenemos que hacer”.

“Si no has aprobado el Eir, lo siento pero no tienes mi respeto. Tú has cogido el camino fácil de irte al extranjero a estudiar”.

“¿Estás estudiando fuera y ahora quieres realizar tus prácticas en mi hospital? Pues de eso nada, esto es agravio comparativo. Me da igual lo que diga gerencia o supervisión o la ley europea en MI HOSPITAL no tienes acceso porque lo digo YO”.

“Eres una hippie que atiendes partos en casa y luego las trasladas a mi hospital, eres un peligro”.

“Tu misma pariste en casa y no viniste al hospital a que te atendiéramos nosotras ¿pero cómo te atreves? ¿es que no confías en nosotras?”.

“Esta es la que no para de hablar de evidencia científica, vale ya bonita! que aquí llevamos toda la vida trabajando de este modo y nos va de maravilla!!”.

“ Las mujeres solo preguntan por ti cuando vienen al hospital y esto no puede ser, somos un equipo”

“Les dices a las mujeres que escriban un plan de parto y les hablas de violencia obstétrica ¿pero quién te has creído que eres? Nosotras no violentamos a nadie”.

“Has llegado la última al pueblo y has montado un negocio de éxito (idea que siempre quise hacer y nunca me atreví a llevar a cabo…) pues te vas a enterar de quien manda aquí”.

El ambiente generado por estos comentarios es obvio, Crowther y sus colaboradores (2019) no dejan ninguna duda sobre ello: Por un lado, el resultado del mal rollo en el trabajo genera negatividad asociada al estrés y a la mala práctica clínica. Cuando una matrona es abusada por su compañera o compañero es muy probable que estos sentimientos de reproche se transmitan a los demás. Por otro lado, los estudios demuestran que las consecuencias del bullying en los servicios de maternidad afectan a los estándares profesionales y al cuidado que reciben las mujeres de manera negativa (Gillen et al. 2008).

Conclusión personal, apoyo lo que dice la evidencia; No puedes ser un matron profesional y compasivo con la mujer y a la vez un bicho malo con tu compañera. El nacimiento es un importante evento social, fisiológico, emocional con un significado espiritual y la matronería necesita personas dignas, con valores basados en la compasión para acompañar este trabajo.

REFERENCIAS

  • Crowther S, Cooper L. C, Meechan F and Ashkanasy M. N. (2019) “The role of emotion empathy, and compassion in organizations”. In Downe and Byrom. Squaring the circle (pp 111-119) London. Pinter and Martin.
  • De Rivera, Joseph. (1992). Emotional climate: Social structure and emotional dynamics. International Review of Studies on Emotion. 2. 197-218
  • DoH (2015). Department of Healh. Government policy: compassionate care in the NHS.
  • Downe S, Finlayson K, Oladapo O, Bonet M, Gülmezoglu AM, What matters to women during childbirth: A systematic qualitative review. PLoS One. 2018;13 (4):e0194906
  • Fotaki M. (2015). Why and How Is Compassion Necessary to Provide Good Quality Healthcare?. International Journal of Health Policy and Management, 4(4), 199-201. doi: 10.15171/ijhpm.2015.66
  • Gillen P., Sinclair, M., & Kernohan, G. (2008). The nature and manifestations of bullying in midwifery.
  • NMC 2018, The Code. Professional standards of practice and behaviour for nurses, midwives and nursing associates
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¡Nos encantaría saber vuestros puntos de vista!

Con cariño y admiración

Helena Eyimi

2 Comentarios

  1. El toro por las astas. Me ha gustado mucho cómo describes el bulling entre colegas. Creo que hay mucho de celos. Donde trabajo, un hospital de provincias en Argentina, con una media anual de 600 nacimientos,es más sangriento entre tocólogos médicos.

  2. Valiente Helena.
    En vez de luchar cogidas de las manos y haciendo red tupida que sostenga la mejor evidencia en favor de las mujeres, hay veces que se cogen las manos para echar un pulso esperando vencer y aproximarse con este merito a la posición cómoda y olgada del poder.
    Bullying consentido, normalizado y aplaudido.
    Mucho sufrimiento.

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